Revolución marcista
| Revolución marcista |

Dibujo a lápiz realizado en 1846 por el viajero italiano Gaetano Osculatti, y que presenta una imagen de lo que era Guayaquil en aquella época. |
| Contexto del acontecimiento |
| Fecha |
6 de marzo de 1845 |
| Sitio |
Guayaquil
Ecuador |
| Impulsores |
José Joaquín de Olmedo
Vicente Ramón Roca
Diego Noboa
Vicente Rocafuerte |
| Motivos |
Floreanismo,
Constitución de 1843 |
| Gobierno previo |
| Gobernante |
Juan José Flores |
| Forma de gobierno |
Militarismo |
| Gobierno resultante |
| Gobernante |
Vicente Ramón Roca |
| Forma de gobierno |
Democracia liberal |
|
La Revolución marcista, también conocida por varios autores como la Revolución de Marzo o la Revolución de 1845, se desarrolló entre el 6 de marzo y 17 de junio de 1845 y fue un movimiento armado revolucionario en Ecuador que enfrentó a las fuerzas en apoyo al presidente Juan José Flores
y a las facciones rebeldes opositoras marcistas. Esta revolución es el
primer movimiento armado que se dio en el país desde su creación en 1830. Se inició en la ciudad de Guayaquil y finalizó en la hacienda La Virginia en los alrededores de Babahoyo.
Fue un levantamiento en el puerto principal en contra de las fuerzas de
Flores, quien, casi al terminar su periodo, quiso modificar la
Constitución para quedarse más tiempo en el poder. Flores fue
destituido.
La revolución se inició el 6 de marzo en Guayaquil debido a la mala administración del general Juan José Flores en calidad de presidente de la nación. Los personajes principales dentro de la organización del movimiento fueron Vicente Ramón Roca, Diego Noboa y José Joaquín de Olmedo. También se encuentra la figura de Vicente Rocafuerte,
aunque varias veces hubo diálogos entre él y Flores y cual en repetidas
ocasiones hubo alianzas entre ellos, fue uno de los pilares principales
para el derrocamiento de Flores. El movimiento armado estuvo liderado
por el general Antonio Elizalde, sin embargo luego a nivel nacional tomaría gran importancia las acciones de José María Urbina y Viteri.
Después de la derrota que sufrieron las fuerzas floreanas bajo el mando de Carlos Wright
en la hacienda La Elvira, Flores tuvo que rendirse tras la creación de
un gobierno provisional en todo el país que desconocía su autoridad por
medio del golpe de estado. Finalmente el 17 de junio
se firma un tratado por lo cual quedó oficialmente asentada la
capitulación de Flores, y marcaría el inicio de una nueva forma de
gobierno en el país de carácter civilista-militar conocida como período marcista.
Dominación floreana
Juan José Flores.
Tras la creación de la República del Ecuador, después que los territorios que conformarían dicho estado pertenecieran a la Gran Colombia, se convocó a una asamblea constituyente para el 10 de agosto de 1830, con el fin de redactar una constitución para el nuevo país. Debido a una mala organización, la asamblea se reunió en Riobamba el 14 de agosto con 20 diputados y redactó la primera constitución política del Ecuador. Entre las resoluciones que se tomaron en aquella Convención Nacional se encuentra la decisión de designar al general Juan José Flores como Presidente de la Nación.
El gobierno de Juan José Flores tuvo falencias en el aspecto
económico, debido a las asignaciones de pagos de sueldos a funcionarios
públicos, favoreciéndose con ello la cúpula de gobierno y perjudicando a
los funcionarios de bajo nivel. También no tenían pagos las tropas del
ejército, por lo cual varios batallones se sublevaron. El producto de la
mala administración económica se vio reflejado en la falta de obras
públicas y en las deudas internacionales contraídas. Su poder estaba
apoyado por la poderosa aristocracia de los terratenientes de la serranía (especialmente en Quito).
El período de gobierno de Flores terminó en 1834, dando con ello paso a la administración del guayaquileño Vicente Rocafuerte de pensamiento liberal y apoyado por la creciente fuerza de los comerciantes y banqueros del litoral. Las políticas aplicadas por Rocafuerte se basaban en la defensa de la libre empresa, la expansión del comercio, y en ciertos casos el anticlericalismo. Ciertamente estas acciones favorecían a las ideas progresistas de Guayaquil,
mientras entraban en conflicto con la élite serrana. Rocafuerte decidió
convocar un congreso constituyente y con ello se redactó la II Constitución.
Luego del mandato de Rocafuerte, el general Juan José Flores volvió a
ocupar la presidencia de la república, este período comenzó en 1839 y se estimaba su culminación para 1845.
Ambiente político
La Constitución de 1843 fue rechazada totalmente por la ciudadanía, la cual veía en la carta magna un argumento para que Juan José Flores se perpetúe en el poder. A la constitución se le denominó "Carta de la Esclavitud"
y pronto empezaron a darse varios movimientos y enfrentamientos menores
en contra de las decisiones del gobierno. La represión del gobierno ya
había cobrado víctimas mortales para tratar de sostener la estabilidad.
Vicente Rocafuerte
había desempeñado el cargo de Gobernador de Guayaquil, sin embargo, al
promulgarse la constitución de Flores, decidió dimitir y autoexiliarse a
Lima, Perú.
Desde territorio peruano comenzó a escribir varios ensayos en contra
del gobierno de Flores, lo cual contribuyó notablemente al levantamiento
en contra del gobierno.
Apareció nuevamente la imagen del prócer de la independencia de Guayaquil, el doctor José Joaquín de Olmedo, quien había cuestionado la gestión de Flores desde sus inicios. También se le sumaban los guayaquileños Vicente Ramón Roca y Diego Noboa, con el apoyo de los comerciantes costeños. El pueblo ecuatoriano vivió dos años con la Constitución de 1843, hasta comienzos de 1845 cuando en la ciudad de Guayaquil se empezó a generar ciertos movimientos de la cual surgió el cambio político de la nación.
Revolución
Inicio de la revolución
Los promotores del movimiento eran José Joaquín de Olmedo, Vicente Ramón Roca, y Diego Noboa y Arteta. También desde el
Perú, el ex presidente Vicente Rocafuerte
arremetía en sus escritos en contra de Flores, lo cual generó
conciencia en el pueblo. La parte armada del movimiento estuvo a cargo
del general Antonio Elizalde. Y también se recibía ayuda económica por parte de la cúpula de comerciantes y banqueros guayaquileños.
La revolución estalló finalmente en Guayaquil el 6 de marzo de 1845.
Para el amanecer de aquel día, el teniente coronel Fernando Ayarza y el
general Antonio Elizalde se dirigieron al cuartel de artillería de la
ciudad con la intención de tomarlo, y estaban acompañados por otros
militares con los mismos ideales y varios civiles partidarios del
derrocamiento del floreanismo.
El oficial de guardia del cuartel ya se había comprometido
anticipadamente con los revolucionarios, por lo cual dicho cuartel fue
tomado fácilmente en manos de los marcistas, aunque se mostró cierta
resistencia y represión por los pocos soldados floreanistas. La bulla de
la rebelión atrajo a muchos jóvenes notables y la gente del pueblo,
quienes, conociendo de lo que se trataba, fueron a pedir las armas para
unirse a la causa. En breve el fuego revolucionario tomó proporciones
considerables, y se trabó, por lo tanto, una lucha encarnizada entre los
marcistas y los partidarios del gobierno, lucha que duró cerca de una
hora y que concluyó con la más completa victoria de los insurrectos
marcistas.
Consumada la revolución, se firmó un acta por medio de la cual se
declaraba, entre otras cosas, que se desconocía la autoridad del
presidente Juan José Flores
y se consideraban como de ningún valor todos los actos, leyes y
decretos del Gobierno de Quito (el de Flores), posteriores al día en que
debió cesar su mando, por haber concluido su segundo período
presidencial. El Gobernador de Guayaquil renunció ante la junta y al mismo tiempo se formó un gobierno provisional dirigidos por Vicente Ramón Roca, que representaba a Guayaquil; José Joaquín de Olmedo, que representaba a Quito; y Diego Noboa, que representaba al Azuay.
Capitulación de Flores
Bandera nacional de Ecuador adoptada tras la Revolución marcista en 1845. Esta bandera sustituyó al tricolor colombiano que se había adoptado en 1830.

Tras la victoria de los revolucionarios en Guayaquil,
se iniciaron las represiones del gobierno con lo cual hubo varios
enfrentamientos en todo el país. El más notable de todos los movimientos
en contra de Flores fue uno iniciado en la actual provincia de Manabí por José María Urbina. Los marcistas seguían militarmente liderados por Elizalde.
El presidente Juan José Flores se atrincheró en su hacienda "La Elvira", a las afueras de Babahoyo,
mientras que sus tropas estaban encabezadas por Carlos Wright. Dicha
hacienda se convirtió el fortín para los combates contra los
revolucionarios dirigidos por Elizalde, quienes en los dos primeros
enfrentamientos soportaron derrotas, sin embargo, finalmente vencieron a
las fuerzas gobiernistas con el apoyo de Urbina.
Juan José Flores fue obligado a capitular el 17 de junio en la hacienda "La Virginia", de propiedad de José Joaquín de Olmedo,
con lo cual entregaría el poder al gobierno provisorio marcista. Sin
embargo, en los términos de la rendición se pactó la firma de un
convenio, con él se le daría varios beneficios al general Flores.
Los "Tratados de la Virginia" se firmaron el 17 y el 18 de junio.
El primer convenio manifestaba que ninguna persona podía ser molestada
por sus opiniones pasadas, ni por los servicios que hubieran prestado a
los beligerantes; y además se le indemnizaría a particulares las
exacciones hechas por los beligerantes. El segundo convenio expresaba
que se le seguiría conservando el grado de "General en Jefe" a Flores,
además de sus honores y rentas; y se le otorgaría la cantidad de 20.000
pesos para que pueda subsistir en Europa
en un período de dos años. La firma de estos convenios marcó el fin de
la revolución, del floreanismo, y el comienzo de una nueva etapa
política para el Ecuador.